Primero que nada, despojarte de todo lo que viste o ves en las redes sobre el tema 🙂.
A veces es un obstáculo querer replicar lo que vimos, porque el journaling implica un registro personal, y desde ahí ya tenemos que saber que va a ser distinto a cualquier otra cosa que hayamos visto.
Podría pasarte que tenes ganas de pegar unos elementos que recolectaste en un paseo y no sabes bien cómo disponerlos en las hojas de tu cuaderno. Bueno, si definitivamente sentís que te va a ser más fácil arrancar, inspirándote en alguna cuenta que seguís, no hay quien te prohiba eso.
La idea que queremos dejar clara acá es que cada persona es única y así también lo que genere en su cuaderno.
Segundo: los materiales. Siempre tenes que pensar que es mejor empezar con lo mínimo, eso te quita presión y te enfoca en lo importante.
Por eso, con un cuaderno y un elemento de escritura que uses con frecuencia, estás más que lista para empezar a journalear. Lo aesthetic lo dejamos para cuando ya tengas tu propio ritmo.
Tercero (en realidad sería lo primero, pero queríamos empezar por rescatarte de las redes, jaja): tener ganas de empezar y hacerlo con libertad. Hay gente a la que le sirve ponerse un horario, y crear un clima especial.
Eso es algo que lo decidis vos y que podes ir variando conforme vayas viendo lo que necesitas.
Volviendo al tema redes, la idea no es que te hagas anti instagram, tik tok o lo que sea, sino que te permitas tenes un espacio libre de pantallas y lleno de vos.

Y respecto de los materiales, un extra que no queremos omitir:
Quizas, te pase, como a muchas de las que estamos en este mundillo, que hemos coleccionado cuadernos hermosos que fuimos adquiriendo aquí y allá.
Aunque te de vértigo de solo pensarlo, apropiarte de ese cuaderno journaleándolo, es la mejor inversión que podes hacer.
Así que ¡ánimo y a por ello!
